Priscilla, reina del desierto – El musical

Prometían pelucas, plataformas, gran vestuario, luz y color y eso es exactamante lo que nos dieron. Sin embargo, aunque hay que reconocer que Priscilla está perfectamente a la altura de las expectativas que genera, también hay que admitir que le falta bastante para ser un gran musical.

Para empezar, la música no es en directo. Una estrategia que entiendo perfectamente cuando hablamos de musicales de bajo presupuesto (aunque, qué ironía, los montajes pequeños sí que suelen contar con músicos sobre el escenario), pero que me cuesta bastante justificar en una producción de estas dimensiones. En cambio, sí que hay que aplaudir la excelente calidad del sonido y de la mezcla. Buen equilibrio, buen volumen y, por encima de todo, una mezcla que permitía entender perfectamente las letras. No siempre sucede, así que hay que aplaudirlo.

En cuanto a la selección de temas, nada que objetar. Priscilla es lo que se denomina un musical jukebox, es decir, un espectáculo que no cuenta con canciones originales, sino que recurre a canciones ya existentes y construye un argumento a su alrededor (el paradigma de este género es Mamma Mia, claro). Así, Priscilla cuenta con canciones pop muy conocidas, bailables y, en algunos casos, auténticos himnos del ambiente gay. Con el I will survive de Gloria Gaynor a la cabeza, la mayoría de nosotros somos capaces de reconocer y tararear casi todo lo que suena y eso, reconozcámoslo, nos gusta.

El problema, en mi opinión, se encuentra en la dramaturgia, alargada en exceso, especialmente en la segunda parte, que contiene multitud de escenas de transición que solo parecen estar ahí para llegar a las dos horas de rigor que exige un montaje de estas características. Esto se hace especialmente patente porque, por desgracia, a pesar de que el vestuario es espectacular, las coreografías no lo son tanto, y, así, hay números que resultan aburridos o, incluso, repetitivos. Por otro lado, a pesar del discurso de aceptación y celebración de la diferencia que transmite en todo momento, Priscilla también hace gala de un humor facilón, petardo, y algo pasado de moda.

En cuanto a las voces, lo mejor de Priscilla son las tres divas que se pasan más de medio espectáculo colgando de la parte superior del escenario. Silvia Parejo, Teresa Ferrer y Aminata Sow tienen unas voces magníficas y perfectamente afinadas que ponen la piel de gallina desde la primera a la última nota. El resto del reparto, en cambio, nos brinda momentos más irregulares, aunque siempre dentro de la corrección que se espera en estos casos.

Priscilla busca ser una gran fiesta y lo consigue en algunos momentos. La puesta en escena es espectacular y derrocha color y fantasía, contiene grandes temas para corear y esa dosis de petardez que puede llegar a convertirlo en un placer culpable. Exactamente lo que promete.

 

Priscilla, reina del desierto – El musical

Reparto: José Luis Mosquera, Jaime Zatarain, Christian Escuredo, Juan Carlos Martín, Silvia Parejo, Teresa Ferrer, Aminata Sow, Etheria Chan, Cristina Rueda, Juan Bey, Carlos Benito, Pablo Quero, José Navar, Albert Bolea, Joan Salas, Joaquín Fernández, José Antonio Torres, Pablo Abarca, Noemi Gallego, Jaime Soriano y Toni Espinosa González. Dirección musical: Joan Miquel Pérez. Asistente director musical: Alexander Pantchenko (Sasha). Producción: SOM Produce en asociación con NULLARBOR PRODUCTIONS (Garry McQuinn, Michael Hamlyn and Allan Scott) y MGM ON STAGE. Libreto: Stephan Elliott & Allan Scott. Adaptación y director residente: Miguel Antelo. Dirección: Simon Phillips. Director asociado: Dean Bryant. Coreógrafos: Ross Coleman y Andy Hallsworth. Asistente de coreografía: Sonia Dorado. Orquestaciones: Stephen “Spud” Murphy y Charlie Hull. Arreglos musicales y supervisión: Stephen “Spud” Murphy. Concepto autobús y diseño de escenografía: Brian Thomson. Ingeniero montaje autobús: Gethyn James Howells. Ingeniero autobús, programación y supervisión: Davide Monastero. Diseñador Asociado: Justin Nardella. Diseño de vestuario: Tim Chappel & Lizzy Gardiner. Diseño de iluminación: Carlos Torrijos. Diseño de sonido: Gaston Briski. Diseño de maquillaje: Cassie Hanlon. Director musical: Manu Guix. Dirección artística de la adaptación española: Àngel Llàcer. Producción ejecutiva: Marcos Cámara y Juan José Rivero.

Sala: Teatre Tívoli. Data: 16-11-2016.

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