Bangkok - La Villarroel - (c) David Ruano

Bangkok

Mi primera semana de Grec no ha sido especialmente memorable, la verdad. Después de La tortuga de Califòrnia y La nit d’Helver, llegó el turno de Bangkok, una obra que descansa sobre una premisa interesante que, en mi opinión, va perdiendo fuelle a medida que avanza la trama.

En un aeropuerto sin actividad desde el que jamás ha despegado un avión (pongamos que hablo de Castellón) aparece un abuelito entrañable con una maleta y un billete falso con destino Bangkok. El vigilante del aeropuerto, un múltiple titulado políglota víctima del mercado laboral de, pongamos, nuestro país, le informa del timo del que ha sido víctima y le invita a abandonar el recinto. Así arranca una conversación entre ambos que algunos han definido como pinteriana pero que yo solo puedo describir como circular.

Dos posiciones opuestas y extremadamente maniqueas (casi caricaturescas) del espectro político. Una conversación que podría definirse como un Podemos contra la rama más dura del PP. Poco análisis, poca reflexión y mucho panfleto por ambas partes, la verdad. No tengo nada en contra del teatro político, comprometido o de denuncia, pero este año he visto montajes mucho más interesantes en este sentido (pienso en L’editto bulgaro, la trilogía Tot pels diners, Sobre el fenomen de les feines de merda, Camargate, Ruz-Bárcenas o New Order).

La puesta en escena tampoco resultó brillante. Sobre el escenario a dos vientos de La Villarroel, las sillas de aeropuerto dificultaban la visibilidad (al menos desde mi grada) por culpa de sus respaldos altos y la disposición en diagonal. Además, sigo sin entender la escena de rotura de la cuarta pared, con los actores subiendo a las gradas y dirigiéndose directamente a público sin venir mucho a cuento (en una especie de homenaje fallido a la escena de la asamblea popular de Un enemic del poble).

Por su parte, los dos actores están convincentes, y hay que reconocer la inagotable energía Carlos Álvarez-Nóvoa, capaz incluso de subirse sobre los reposabrazos de las butacas del aeropuerto.

Bangkok prometía una dura crítica a la política de obras faraónicas que ha llevado a la ruina a muchos ayuntamientos del país. Sin embargo, su incapacidad para superar el discurso populista, fácil y demagógico le hace perder fuerza y quedarse en una obra de pataleta que no profundiza en los motivos ni propone ninguna reflexión interesante. Una lástima.

 

Bangkok – Autor y director: Antonio Morcillo López. Reparto: Carlos Álvarez-Nóvoa y Dafnis Balduz. Sala: La Villarroel. Fecha: 06/07/2015. Fotografía: (c) David Ruano.

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