Una historia universal - (c) Maria Garcia

Festival TNT: Una historia universal

El teatro de objetos me fascina. Quizá porque yo misma soy una especie de acumuladora de objetos, a los que siempre, desde que tengo memoria, he asociado recuerdos, sentimientos, ideas y emociones; quizá porque me conecta poderosamente con el juego, esa actividad tan asociada a los niños y que, sin embargo, a los treinta y siete años yo aún no he querido sacudirme de encima.

Por eso incluí Una historia universal en mi particular menú del Festival TNT (que este año no he apurado hasta el fondo por motivos personales que muchos conocéis). En Una historia universal, David Espinosa, su creador, nos narra precisamente eso, un conjunto de sucesos de la historia de la humanidad, desde la construcción de las pirámides o la apertura de las aguas del mar Rojo por parte de Moisés, hasta la Revolución Francesa, el colonialismo o el Holocausto. El intérprete Jordi Casanovas (no confundir con el dramaturgo) es el encargado de la puesta en escena, y lo hace sin palabras, solo con música, ingenio, luces y una serie de objetos que parecen salidos del desván de la abuela, el Rastro, els Encants o cualquier hoguera de San Juan 5 segundos antes de empezar a arder. El conjunto es tan original como entretenido y confía ciegamente en los referentes y lugares comunes para que el público pueda seguir el hilo de la historia.

Pero a pesar de la impecable puesta en escena y del ingenio desplegado en la creación del lenguaje, a mí me faltó algo. Y es que a estas alturas de la película, asistir a una clase de historia de las de toda la vida, donde todo se observa desde la perspectiva estrictamente europea me resulta ligeramente tedioso. Ya sé que europeos es lo que somos y que esa es “nuestra” historia, pero lo cierto es que cada día me cuesta más ver reducido el continente sudamericano a un episodio colonial, toda África a personas de color intercambiables y toda Asia a un mejunje oriental de los tiempos de Humor amarillo donde China, Japón, Corea, Tailandia y todos los demás países son más o menos la misma cosa: kung fu, pagodas, geishas, dragones y detalles de color dorado. 

Creo que el teatro, como todo, debe ser consciente de los mensajes que emite y perpetúa (incluso cuando no pretende mandar ningún mensaje). Utilizar un lenguaje moderno para explicar lo mismo de siempre me parece una contradicción que debería, al menos, darnos que pensar. En cualquier caso, Una historia universal me propuso un lenguaje y un conjunto de metáforas interesantes, divertidas y un punto gamberras, con una puesta en escena milimétrica y bien ejecutada. No es poca cosa.

 

Una historia universal

Idea y dirección: David Espinosa. Colaboración: Jordi Casanovas, Àfrica Navarro. Intérprete: Jordi Casanovas / David Espinosa. Producción: El Local Espacio de Creación / Festival TNT.

Sala: Sala Cúpula. Teatre Principal. Data: 28/09/2018. Fotografía: © Marta Garcia

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